“Moonlight”: Otra forma de narrar la diferencia.

"A la luz de la luna, los chicos negros se ven azules”
Es inminente el estreno del nuevo trabajo de Barry Jenkins, “Moonlight”, un film que aborda la condición de ser un Otro en Estados Unidos. Se trata de un recorrido por distintos períodos de la vida de Chiron, un afroamericano que vive en un barrio marginal de Miami, que debe lidiar con los conflictos que se le presentan en su propia comunidad a la vez que va descubriendo su identidad; en otras palabras, debe lidiar con el duro acto de crecer.
Es sabido que el anterior año se generó una polémica en torno a la falta de miembros de la comunidad negra nominados y ganadores de los premios Óscar. Si bien “Moonlight” es un film donde el casting está compuesto enteramente por gente perteneciente a esta minoría social, además de comprenderlo como una problemática de lo distinto, no es por ello condescendiente a un público hipócrita. Es una película que no es completamente políticamente correcta, ni narra una cuestión desde el mismo lugar donde siempre cuentan este tipo de historias.
Barry Jenkins trae a primer plano a un personaje que en otras obras pasaría desapercibido, haciendo visible la circunstancia de la disidencia, pero va aún más allá: Entramos al personaje en sus particularidades, en sus fisuras, en sus carencias, en la forma en la que los hechos repercuten en él, en su personalidad llena de timidez, en sus decisiones, en lo que no comprende. Es una película que nos coloca en dos lugares distintos, en dos perspectivas, mirando un mismo objeto. Desde afuera y desde adentro: Se piensa una vida desde un punto de vista general, social, pero también haciendo foco en las peculiaridades del personaje. Una invitación a la reflexión sobre la problemática a nivel global, generando, también, una profunda empatía.
Es sin dudas una obra increíble. Se emprende un proyecto de retratar una vida y se logra algo completamente hermoso, a través de un trabajo cuidado de la estética. La cinematografía de James Laxton es muy destacable: desde un principio predomina una interesantísima narración por imágenes, donde juegan un papel primordial el color y la mirada. La intensidad está allí y es por ese medio que los personajes también consiguen comunicar. También sucede con el silencio. La voluntad del silencio. Lo que se calla, lo que no se quiere o puede oír. Esto no significa que la música no tenga un peso importante: Una genial selección de canciones de distinto género (soul, rap, blues) acompañan muy bien la trama y la ambientación en los años ’80 y ’90.
Contar la historia de una vida puede ser contar la historia de una generación. “Moonlight” habla de realidad, habla de dolor. Habla de encontrar el amor lejos de donde parece debería estar. Trata de detenerse y mirar, detenerse y escuchar.
Una propuesta distinta y muy enriquecedora, es una película de culto recomendada que tal vez se vuelva necesaria al paso de los años, ya que dialoga con su presente, dialoga con los jóvenes de hoy para que no crezcan con el racismo y el odio con el que han crecido los jóvenes de ayer.
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