Review: El Hijo- Philipp Meyer

Bang bang. Un pistolero empuja las puertas colgantes de un bar poblado por dos o tres borrachines, entrando a los tiros para reclamar por una recompensa aún no cobrada. Un plano americano lo pinta: chaleco de cuero, botas al composé y una barba de tres días. Esto, claro, es un estereotipo. Pero la historia de los comienzos de la civilización en Estados Unidos seguramente fue distinta. Y a su caza fue el escritor Philipp Meyer.
El Hijo, entonces, narra el crecimiento y desarrollo de los Estados Unidos, bajo la biografía de la familia McCullough, una dinastía que se extiende por un centenar de años. Allí, casi como una evolución de Cien Años de Soledad, El Coronel es aquel en quien se deposita la piedra fundante y el que marca el pulso de la historia. Y la analogía con García Márquez continúa, estirada a través de los años, con los relatos de una descendencia que lucha por mantener vivo el legado de El Coronel.
El cuasi mitológico personaje, claro, tiene una historia: durante su juventud, un grupo de comanches tomó su vivienda por asalto, dejándolo sin familia y raptándolo. A partir de allí, el joven se transforma en parte de la tribu de sus captores. El tiempo pasa y las enfermedades y el hambre avanzan sobre su nueva familia. Está solo de nuevo. De vuelta en el mundo civilizado, McCullough se las ingenia para crear su propio imperio ganadero. Y allí se crea la arquitectura de la historia: mucho más cerca en el tiempo, su descendencia está luchando para conservar su patrimonio frente a la tremenda industria del petróleo, que amenaza con quedarse con todo.
Allí, en las profundidades cronológicas del relato, donde todo pudo haber sido solucionado con el típico arquetipo del vaquero canchero, es donde se esconde la verosimilitud y parte del encanto de la novela. Porque Meyer, lejos de escarbar la comodidad de las bibliotecas (o, peor aún, en la vagancia de internet), se calzó sus peores ropas y se fue a vivir a los paisajes naturales que tiempo después relataría con maestría. Bebió de los ríos y comió lo que cazó. Entonces: muertos los estereotipos, nace lo impredecible.
Con la carga necesaria de lo mejor de la tradición de escritores norteamericanos, una pincelada de la familia Buendía y una gran dosis de personalidad, Meyer no solo narra el nacimiento y el desarrollo de Estados Unidos, sino también la transformación de la lógica humana. En uno de los relatos más cercanos a la contemporaneidad, uno de los personajes afirma “hoy en día el hombre vive en un ataúd de carne. No oye ni ve nada. La tierra y la ley están pervertidas”. Y, en definitiva, de eso habla El Hijo.
El Hijo fue editado en Argentina en 2015 por la editorial Penguin Random House.
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